Hay pasiones que aparecen de repente y otras que se construyen poco a poco. La historia de Thé Atelier pertenece a las segundas.
Soy Elena Costin, fundadora y sumiller de té, y desde niña me han fascinado las bebidas hechas a partir de plantas, frutas, flores y especias. Siempre me ha despertado curiosidad descubrir qué puede expresar una materia prima cuando se transforma en una bebida: sus aromas, sus matices, sus contrastes y todas las posibilidades que puede ofrecer.
Con el tiempo, esa curiosidad se convirtió en una forma de mirar. Empecé a interesarme cada vez más por el origen de las materias primas, por las diferentes variedades, por sus procesos y, sobre todo, por aquello que realmente llega a la taza.
Mi trayectoria profesional me llevó durante años por diferentes lugares y experiencias. En ese camino descubrí también el enorme universo que existe alrededor del té y las infusiones: una cultura milenaria, llena de historias, técnicas, rituales y formas muy diferentes de entender una misma bebida.
Y cuanto más conocía, más evidente se hacía algo: había mucho más por descubrir de lo que imaginaba.
De la curiosidad a la selección
Así nació Thé Atelier.
No como la idea de reunir el mayor número posible de referencias, sino como el deseo de buscar, probar y seleccionar aquello que realmente merece ser descubierto.
Porque una buena taza empieza mucho antes de la infusión. Está en la materia prima, en su origen, en su elaboración y en las decisiones que hay detrás de cada mezcla.
Por eso nuestra forma de trabajar parte siempre de la curiosidad y del criterio. Probamos, comparamos, estudiamos y decidimos. Algunas referencias nos atraen por su origen; otras por su carácter; otras por una combinación inesperada de ingredientes. Y, en ocasiones, creamos nuestras propias mezclas para conseguir un perfil concreto.
Así fue tomando forma una colección de más de cien referencias.
Una colección numerada
Con el tiempo, Thé Atelier encontró también su propia manera de identificar esa selección: los números.
Cada número representa una referencia, pero también una elección. No es simplemente una forma de ordenar productos. Es nuestra manera de expresar que cada pieza ha llegado a la colección por una razón.
Hay tés de origen, mezclas propias e infusiones creadas a partir de combinaciones de frutas, plantas, flores y especias. Algunas referencias permanecen; otras evolucionan o dejan espacio a nuevos descubrimientos.
Porque entendemos la colección como algo vivo.
No buscamos tener más. Buscamos encontrar mejor.
Una cultura que sigue descubriéndose
El té es mucho más que una bebida. Es parte de una cultura que lleva siglos viajando, transformándose y encontrando nuevas formas de expresión.
Nos interesa conocer esa tradición y transmitirla, pero también mirar hacia delante.
Las plantas forman parte de nuestra vida mucho más de lo que a veces somos conscientes. Algunas las conocemos por sus aromas, otras por sus sabores y otras por los usos que históricamente les hemos dado. Sin embargo, todavía existen infinitas posibilidades por explorar cuando las llevamos a una taza.
Ahí está una parte esencial de nuestra curiosidad: descubrir nuevos sabores, nuevos matices y nuevas formas de disfrutar de ingredientes que nos han acompañado durante generaciones.
Lo que queremos seguir haciendo
Thé Atelier sigue creciendo y evolucionando con esa misma inquietud que estuvo en su origen.
Seleccionar. Probar. Crear. Descubrir.
Y, sobre todo, compartir bebidas que nos hagan detenernos un momento y prestar atención a lo que tenemos delante.
Porque detrás de cada número hay una elección. Detrás de cada mezcla, una intención. Y detrás de cada taza, la posibilidad de descubrir algo que todavía no conocíamos.







