Del origen hasta tu taza
Cada café tiene una historia antes de llegar a nosotros.
Empieza lejos, entre bosques, montañas y plantaciones. Continúa con la cosecha, la selección, el proceso y el tueste. Y termina en algo tan sencillo como ese momento en el que acercamos la taza y respiramos su aroma.
Un pequeño grano puede recorrer miles de kilómetros antes de convertirse en nuestro café.
¿Dónde empieza el café?
El café se cultiva principalmente en las regiones tropicales de África, América Latina y Asia. Pero su origen no es solo una cuestión de geografía.
El clima, la altura, la variedad de la planta y la forma de trabajar el fruto influyen en lo que finalmente encontraremos en la taza.
Por eso cada origen tiene su propia personalidad.
En Kaffa, Etiopía, por ejemplo, el café puede crecer de forma silvestre en los bosques donde tiene sus raíces. Kaffa Forest llega hasta nosotros con un perfil intenso y aromático, con notas de chocolate, fruta y especias.
En Huila, Colombia, el paisaje y las condiciones de cultivo dan lugar a cafés de perfil dulce y afrutado, como Colombia Supremo · La Ceiba, con matices de frutos secos y cacao.
Dos orígenes. Dos paisajes. Dos cafés completamente diferentes.
Y esto es solo el principio. Hay todo un mundo de cafés por descubrir.
¿Por qué un café puede saber a chocolate?
Cuando hablamos de notas de chocolate, caramelo, frutos rojos, nueces o especias, no quiere decir que esos ingredientes estén añadidos al café.
Son matices que podemos percibir en la taza.
El origen, la variedad, la altitud, el proceso y el tueste van construyendo su perfil sensorial.
Es lo que hace que un café pueda resultar dulce, afrutado, intenso, floral, especiado, cremoso o achocolatado.
Y cuanto más aprendemos a reconocer esos matices, más interesante se vuelve cada taza.
Arábica o Robusta
Dos nombres aparecen constantemente cuando hablamos de café: Arábica y Robusta.
No son simplemente dos nombres comerciales. Son cafés con características diferentes y, por tanto, con personalidades distintas.
El Arábica suele ofrecer perfiles más aromáticos y complejos. El Robusta aporta más intensidad y cuerpo.
Pero la historia no termina aquí.
El origen, el proceso y el tueste pueden transformar por completo la experiencia.
Natural o torrefacto
También importa cómo se tuesta.
En el tueste natural, no se añade azúcar durante el proceso. El objetivo es desarrollar las características propias del grano y conservar su personalidad.
En el torrefacto, sí se incorpora azúcar durante el tueste, creando un perfil más oscuro y diferente.
Dos formas de tostar. Dos maneras de entender el café.
De la planta a la taza
Antes de convertirse en nuestra taza, el café ha pasado por muchas manos.
Alguien ha cuidado la planta. Alguien ha esperado el momento adecuado para recoger el fruto. Alguien lo ha seleccionado, procesado y preparado para emprender su viaje.
Después llegamos nosotros.
Abrimos el paquete. Molemos el café. Preparamos la taza.
Y aquel pequeño fruto que empezó su historia tan lejos termina formando parte de nuestro momento cotidiano.
Quizá esa sea una de las cosas más bonitas del café:
que una taza tan sencilla pueda contener un viaje tan largo.
Descubre el mundo del café
En Thé Atelier seleccionamos cafés de diferentes orígenes y perfiles para descubrir que no todos los cafés saben igual, ni cuentan la misma historia.
Un pequeño grano. Un largo viaje.
Y un mundo entero por descubrir en cada taza.
Descubre nuestros Cafés del Mundo.





